El gǔqín y el Xiānwēng: armonía china en la comunidad salmantina

En el otoño profundo de Salamanca, un tenue y antiguo sonido de gǔqín se deslizó desde el Instituto Confucio de Salamanca hasta una comunidad de personas mayores de la ciudad. Cuando los ancianos locales tararearon suavemente la melodía de la sencilla y sobria canción para gǔqín, Xiānwēng cāo, resonó en España la más cálida respuesta a una historia oriental sobre la armonía y el respeto hacia los mayores. A continuación, se presenta el testimonio de la profesora voluntaria Zhōu Qīngqīng, responsable de esta actividad benéfica:

Nuestra intención al acercarnos a la comunidad no fue ofrecer un concierto, sino presentar un “regalo sonoro”: el gǔqín, el instrumento de cuerda pulsada más antiguo de China, y su pieza más accesible y directa para experimentar la armonía del sonido: Xiānwēng cāo.
Creemos que el sonido más puro puede trascender el lenguaje y convertirse en un puente de respeto y cuidado.

El plan inicial consistía en dos sesiones consecutivas de práctica musical. Sin embargo, durante la preparación surgieron dudas: el arte del gǔqín persigue la quietud interior, lo cual contrasta con el carácter animado de las actividades sociales típicas en España. ¿Sería demasiado exigente una experiencia prolongada de dos horas para quienes se enfrentaban por primera vez a este arte?
La difusión cultural requiere no solo entusiasmo, sino también una observación y escucha prudentes.
Por ello realizamos una prueba piloto con tres residentes de Salamanca. Esta experiencia confirmó nuestras preocupaciones: la belleza del gǔqín necesita tiempo para ser apreciada por el oído y el corazón.
Así, decidimos reducir el evento a una sola sesión. No fue un retroceso, sino una estrategia basada en el respeto a los participantes: preferimos cerrar con elegancia en el punto álgido del interés, antes que extendernos y provocar fatiga.
La respuesta positiva durante el evento demostró la necesidad y sensatez de este ajuste.

Esta experiencia musical no se acompañó de explicaciones complicadas. Guiados por la profesora Lín Zǎo, la directora china del Instituto Confucio, los participantes se dejaron llevar por la sencillez y serenidad del gǔqín, experimentando a través de la fonética la levedad de la sílaba “xiān” y la profundidad de “wēng”.
Con cada respiración, en el flujo natural del aliento, los mayores descubrieron la estética oriental de la “armonía” en la forma más elemental de música china.
Fue una experiencia de aprendizaje sonoro, pero también de relajación física y mental.
Una de las participantes expresó con emoción:
“En un día que no había sido muy favorable para mí, este momento fue muy especial: me sentí relajada, tranquila, incluso feliz… Esta actividad fue maravillosa. Estoy muy agradecida por haber participado.”

Durante la pausa para el té, no solo compartimos infusiones, sino también un cálido intercambio cultural.
Escuchamos las voces de los ancianos y les compartimos bendiciones orientales: hablamos del Chóngyáng jié, también conocido como “Día de los Mayores”, y explicamos el simbolismo contenido en el término “xiānwēng 仙翁”, con su alusión a los inmortales longevos. Además, les presentamos los significados del grulla celestial y el pino en la tradición china como símbolos de salud y longevidad.
Para nuestra sorpresa, los mayores nos contaron con entusiasmo que en España también existe el Día de los Abuelos (Día de los Abuelos).
En ese instante, no hubo una transmisión cultural unidireccional, sino un intercambio basado en un sentimiento humano compartido: el respeto hacia los mayores.
Comprendimos profundamente que, a pesar de las diferencias culturales, el afecto por los ancianos constituye un puente espiritual entre Salamanca y la cultura china.

Durante la pausa, colocamos un “Muro de Sentires”: El sonido del gǔqín, mi sentir.
Estamos convencidos de que una actividad comunitaria exitosa no debe limitarse a una “imposición cultural”, sino que debe ser una escucha y un diálogo bidireccionales.
Al leer palabras como «tranquilidad» y «armonía», escritas por los asistentes, toda nuestra inquietud se transformó en emoción.
Estos comentarios sinceros no solo confirmaron el éxito de la actividad, sino que nos permitieron percibir la resonancia entre ambas culturas a un nivel profundo del alma.
En ese momento supimos que todo nuestro esfuerzo había valido la pena.

Como la primera actividad del programa comunitario del Instituto Confucio de la Universidad de Salamanca, esta interpretación de Xiānwēng cāo ha sido un hermoso comienzo.
Nos reafirma en la convicción de que la verdadera difusión cultural se da en la calidez del encuentro directo y el diálogo entre corazones.
En el futuro, seguiremos colaborando con la comunidad para ofrecer a los mayores y residentes locales experiencias culturales con profundidad y calidez.
Deseamos que los valores de respeto y paz que trae la cultura china se arraiguen en esta tierra, nutran la comunidad y reconforten los corazones.



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