El ICUSal organiza una actividad solidaria de auriculoterapia

En el mes de mayo, Salamanca todavía conserva parte del frescor primaveral. Coincidiendo con el primer aniversario de su fundación, el Instituto Confucio de la Universidad de Salamanca visitó la Asociación de Vecinos Avesal para ofrecer a las personas mayores de la comunidad una charla gratuita y una actividad práctica sobre el cuidado de la salud mediante puntos auriculares de la medicina tradicional china. De este modo, el Instituto quiso agradecer de una manera especial el apoyo de los vecinos de la ciudad.

Salamanca no es solo una dinámica ciudad universitaria, sino también una de las zonas europeas con una población más envejecida. Las personas mayores forman parte esencial de la vida cotidiana y cercana de la ciudad.

Desde noviembre de 2025, el Instituto Confucio organiza regularmente actividades gratuitas dirigidas a este colectivo: desde una experiencia de canto acompañada por la pieza de guqin Xianweng Cao, hasta talleres de pintura y caligrafía chinas durante las celebraciones del Año Nuevo, además de un curso de lengua china iniciado en abril. Todas estas propuestas buscan integrar la cultura china en la vida comunitaria de una manera cercana, distendida y natural.

En esta ocasión, las actividades solidarias del Instituto ampliaron su ámbito desde el acompañamiento cultural hacia el cuidado del bienestar físico y emocional. La sesión de auriculoterapia no solo respondía a los principios tradicionales del cuidado de la salud propios del final de la primavera, sino que daba continuidad al compromiso humano y social del Instituto Confucio.

Explicar el cuidado de la salud de la manera más cercana

La actividad estuvo dirigida por Hu Gang, especialista del centro de medicina tradicional china Fu’antang de Salamanca, quien cuenta con una amplia experiencia en terapias y cuidados de bienestar. La profesora voluntaria del Instituto Confucio Zhou Qingqing se encargó de presentar la sesión y realizar la interpretación.

Con el fin de que los participantes pudieran comprender y aplicar realmente los contenidos, el equipo del Instituto comenzó a preparar la actividad con dos semanas de antelación. Tras mantener varias reuniones con el especialista, adaptó los conocimientos sobre los puntos auriculares a un lenguaje claro y accesible en español y diseñó las explicaciones teniendo en cuenta algunas de las molestias más frecuentes entre las personas mayores.

El día anterior a la actividad, el personal del Instituto acudió al centro comunitario para preparar el espacio y los materiales. Una periodista de La Gaceta de Salamanca, uno de los principales medios locales, asistió expresamente para realizar una entrevista y posteriormente publicó un reportaje sobre la iniciativa.

Ante los medios de comunicación, el equipo del Instituto explicó la idea que había inspirado la actividad:

Compartir con las personas mayores una práctica china de cuidado de la salud sencilla, suave y segura, que pudiera contribuir a aliviar algunas molestias cotidianas y, al mismo tiempo, expresar nuestro agradecimiento a los vecinos que han apoyado al Instituto Confucio desde su creación.

Una atención personalizada: catorce participantes y catorce propuestas diferentes

El día de la actividad, los participantes fueron llegando poco a poco y se creó un ambiente tranquilo y acogedor. Con ayuda de un modelo anatómico de la oreja, Hu Gang explicó de forma sencilla la localización de los puntos relacionados con problemas habituales como las alteraciones del sueño, el cansancio ocular, la retención de líquidos o la falta de apetito, así como algunas prácticas de cuidado diario.

Tras la charla comenzó la sesión individual de aplicación de semillas y adhesivos sobre los puntos auriculares. En lugar de ofrecer una experiencia uniforme, la actividad se centró especialmente en la atención personalizada.

El especialista conversó individualmente con cada participante para conocer su estado físico y sus molestias habituales y, a partir de esta información, preparó una propuesta específica. En total participaron catorce personas mayores, para quienes se diseñaron catorce combinaciones completamente distintas de puntos auriculares.

Después de la aplicación, muchos de los asistentes se reunieron espontáneamente alrededor del modelo de la oreja para comentar lo aprendido e identificar entre ellos las zonas correspondientes a los ojos, el estómago o el hígado. El ambiente se volvió distendido y animado.

Uno de los momentos más emotivos de la actividad estuvo protagonizado por Maite, vecina de la comunidad, quien acudió expresamente porque su madre, de edad avanzada, padece desde hace tiempo problemas de retención de líquidos.

Durante años, Maite ha masajeado las piernas de su madre con alcohol de romero para tratar de favorecer la circulación y nunca ha dejado de buscar métodos complementarios más suaves y seguros. Al conocer la celebración de esta actividad, decidió asistir para solicitar información y encontrar una nueva forma de ayudarla.

Más allá de las diferencias culturales y geográficas, la preocupación por la salud, el acompañamiento y el cuidado de las personas mayores es un sentimiento universal.

Ante las consultas de los participantes, el especialista mantuvo en todo momento una actitud racional y responsable. Explicó pacientemente que la estimulación de puntos auriculares es una práctica complementaria destinada al cuidado cotidiano y al bienestar general, y que puede contribuir a aliviar determinadas molestias leves. Sin embargo, las enfermedades orgánicas y las lesiones graves requieren siempre diagnóstico y tratamiento médico profesional.

Gracias a este diálogo cercano y sincero, la actividad superó la mera transmisión de conocimientos sobre medicina tradicional china y se convirtió en un intercambio cultural sobre el cuidado de la salud profundamente vinculado con la experiencia cotidiana de los vecinos.

«Feliz cumpleaños», una felicitación en chino para el Instituto Confucio

Al final de la actividad, y ante la proximidad del primer aniversario del Instituto Confucio de la Universidad de Salamanca, el equipo invitó a los participantes a aprender una felicitación en chino.

Todos escucharon atentamente y repitieron varias veces la pronunciación. Finalmente, mirando a la cámara y con un chino todavía vacilante, pero lleno de sinceridad, dijeron al unísono:

«¡Feliz primer cumpleaños al Instituto Confucio de la Universidad de Salamanca!».

Esta sencilla felicitación en chino atravesó las barreras lingüísticas y culturales y se convirtió en una cálida respuesta al trabajo comunitario desarrollado por el Instituto.

Una labor discreta, constante y duradera

Desde la música del guqin, la pintura y la caligrafía hasta las clases de chino y el cuidado de la salud mediante la medicina tradicional, el Instituto Confucio de la Universidad de Salamanca ha mantenido siempre una forma práctica, cercana y respetuosa de promover el intercambio cultural.

No se trata de imponer deliberadamente una cultura, sino de partir de las necesidades reales de la comunidad y permitir que la cultura china se integre de forma natural en la sociedad local mediante contenidos vinculados con la vida cotidiana.

Tras un año de trabajo constante, el propósito inicial permanece intacto.

En el futuro, el Instituto Confucio seguirá utilizando la acción solidaria como vínculo y la cultura como puente, para que más historias chinas, cálidas y concretas, lleguen a las comunidades locales y acompañen la vida diaria de sus habitantes.



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