Al aproximarse el Año Nuevo, los españoles mantienen la tradición de consumir doce uvas en Nochevieja —comiendo una con cada campanada—, simbolizando el deseo de un futuro próspero y afortunado para cada uno de los doce meses venideros. En la cultura china, los racimos de uva también están cargados de auspiciosos simbolismos: representan la cosecha abundante, la plenitud, la continuidad de la fortuna y el anhelo de una vida feliz.
Para esta actividad, seleccionamos deliberadamente la «uva» como vínculo cultural, combinando con ingenio el arte tradicional chino de la tinta con la costumbre española de Año Nuevo. Tanto la planificación de la actividad como la disposición del espacio se diseñaron meticulosamente en torno a esta temática festiva, con la esperanza de que, mientras experimentaban la cultura china, los mayores pudieran sumergirse en un vibrante ambiente navideño, haciendo que esta bendición transcultural resultara aún más cercana y reconfortante.
A las cinco de la tarde, la actividad comenzó oficialmente. Tras saludar a los participantes, explicamos el significado auspicioso de la uva tanto en la cultura china como en la española. Al enterarse de que podrían pintar con sus propias manos uvas al estilo de la pintura tradicional china y llevarse a casa su obra, decorada con motivos de Año Nuevo, como regalo festivo, sus ojos se llenaron de expectación y el ambiente del lugar se volvió instantáneamente animado.
Con el pincel y la tinta como compañeros, los jóvenes artistas guían la pintura de uvas
La sesión de pintura fue guiada por la joven artista Luo Xia, procedente de Guizhou. La profesora Luo comenzó explicando en detalle las claves para pintar uvas al estilo de la pintura tradicional china: cómo mezclar tinta y pigmentos para representar la carnosa textura de las uvas, y cómo utilizar las pinceladas para delinear la grácil flexibilidad de los zarcillos, realizando una demostración paso a paso. Los voluntarios del Instituto Confucio proporcionaron una traducción simultánea al español, garantizando que cada participante pudiera comprender todo con claridad.


Muchos de los mayores tomaban un pincel chino por primera vez, y al inicio se mostraban algo torpes, pero bajo la guía paciente de la profesora Luo, mano a mano, fueron relajándose poco a poco. Mojar la punta en tinta, mezclar colores, aplicar pinceladas suaves, delinear contornos… todos se sumergieron en una concentrada atención, creando con esmero sobre el papel de arroz. A medida que iban surgiendo racimos de uvas de formas diversas y llenas de encanto, los participantes no tardaron en mostrar sus obras unos a otros, intercambiando experiencias sobre la pintura. El aroma de la tinta y las risas llenaron el ambiente de la actividad sin cesar.


Decoraciones navideñas + mensajes escritos a mano: regalo único
Al terminar la pintura, comenzó la fase de decoración. Preparamos especialmente elementos decorativos típicos de las fiestas en España, como piñas, con el deseo de añadir un toque festivo a las obras de los mayores.
Con la ayuda de la profesora Luo y los voluntarios, cada uno pegó cuidadosamente su pintura sobre cartulinas previamente cortadas. Luego, perforaron las hojas, las ataron con cuerdas, las adornaron con nudos chinos y las complementaron con piñas y hojas. De pronto, cada racimo de uvas pintado a tinta comenzó a irradiar un intenso ambiente navideño español. Al mismo tiempo, los voluntarios animaron y ayudaron a cada persona a escribir personalmente un mensaje en su obra —ya fuera una bendición para sí mismos o palabras dirigidas a su familia—, donde cada trazo condensaba emociones sinceras. Para finalizar, la profesora Luo estampó en cada obra el sello oficial del Instituto Confucio de la USAL, tallado por el joven artista del sello chino Long Yonggang de Guizhou, lo que dotó a cada regalo de un valor conmemorativo aún mayor.


Al recibir la obra que habían completado con sus propias manos, contemplando las uvas que habían pintado, los deseos que habían escrito y las decoraciones llenas de ambiente festivo, los rostros de los mayores se iluminaron con satisfacción y orgullo. Muchos alzaron sus pinturas para tomarse fotos de recuerdo, deseando atesorar para siempre este regalo de Año Nuevo, tan único y significativo.


Un regalo pictórico como agradecimiento: la amistad plasmada en tinta y pincel
Al acercarse el final de la actividad, teníamos preparado un regalo especial —un racimo de uvas pintado a la tinta por la profesora Luo— para entregárselo al Sr. Francisco Gómez Galán, responsable de la Asociación de Vecinos Avesal, en agradecimiento por su decidido apoyo a esta iniciativa. Gracias precisamente a su colaboración, pudimos acercarnos a la comunidad y reunirnos con las personas mayores, compartiendo juntos la cultura china y las bendiciones del Año Nuevo.
El Sr. Francisco recibió la obra con gran alegría y expresó que atesoraría este gesto de amistad, permitiendo que la belleza del intercambio cultural perdure y se extienda en esta época de celebración.

La cultura no conoce fronteras, la calidez puede llegar a todos.
A las siete de la tarde, la actividad concluyó satisfactoriamente en el cálido momento de la foto grupal. Los mayores se despedían con cierta nostalgia, y muchos compartieron su emoción al comentar que este había sido el regalo de Año Nuevo más especial que habían recibido: ‘¡No solo aprendimos pintura china y apreciamos el encanto de esta cultura, sino que también sentimos una profunda calidez. ¡Esta actividad ha tenido un significado excepcional!'»
Para nosotros, esta fue igualmente una experiencia invaluable. Salir del campus y adentrarnos en la comunidad nos permitió poner en práctica, con acciones concretas, la virtud de honrar y cuidar a los mayores. También, en cada pequeña interacción, fuimos tendiendo puentes para el intercambio cultural entre China y España. Como reflejaron los medios, la cultura no es una mera exhibición distante, sino que llega silenciosamente al corazón de las personas a través de una mesa comunitaria, un pincel o un racimo de uvas.

¡Feliz Año Nuevo!
Que las uvas pintadas traigan toda la felicidad y la suerte a cada hogar.
